RETRATO DE UN FOTÓGRAFO

Carlos Onrubia

Un aperitivo

¡Ojo!

– ¿Fotografía digital o analógica? Analógica

– La editorial de la que más orgulloso estás: una que hice para Metal Magazine.

– Una cámara: Mamiya 645af

– El objetivo que nunca puede faltar en tu mochila: un 50mm

Sus imprescindibles

– Un sitio que nunca defrauda para hacer fotos: un fondo blanco en un estudio.

– Una canción que siempre te acompaña en tus sets: Bills, Bills, Bills de Destiny’s Child.

– Un cliente por el que te morirías por colaborar: Balenciaga o Jil Sander.

– Un sueño por cumplir: hacer una editorial con Rihanna.

Autor: Carlos Onrubia
Autor: Carlos Onrubia

Desde que tengo uso de razón, me he sentido fascinada por la fotografía. No sé muy bien en qué momento comprendí que la cámara pasó de ser un mero objeto a convertirse en una extensión más de mis manos, pero ahí estaba. Recuerdo que mi padre siendo yo muy niña ya depositaba la suficiente confianza en mí como para prestarme la cámara de la familia —la de carrete, la del viaje de novios— para las excursiones del colegio. Demasiada confianza diría yo. Aunque a decir verdad y, rompiendo una lanza a su favor, mis padres siempre nos han inculcado desde bien pequeños el valor de las cosas, algo por lo que les estoy tremendamente agradecida y un motivo más por el que no puedo dejar de admirarlos; pero esa ya son otras historias.

Después de la fotografía analógica, entró en casa nuestra primera cámara digital. Me atrevería a decir que mi padre, tras esa faceta oculta suya de artista, siempre ha sido un enamorado de la fotografía, ya que fue precisamente él quien me convenció para invertir todos mis ahorros en una cámara digital. 

Vamos, quien dice ahorros, dice todo el dinero que conseguí reunir de los regalos de mi comunión, entendedme bien. El caso es que después de semanas sopesando en qué gastar lo que en su momento fue la mayor cantidad de dinero que había visto en mi vida (sin contar la del Monopoli, claro), fuimos al Corte Inglés y volvimos a casa con la cámara digital más pro que os podáis imaginar: una Canon PowerShot de color rosa fresón y pilas recargables. Todo un alarde de modernidad. Una adelantada, vamos. 

Tras su trágica perdida muchos años y álbumes de fotos después, otra PowerShot —está vez de un increíble color dorado— llegó a nuestras vidas; en concreto un 6 de enero que volvió a llenar de vida las carpetas del ordenador de escritorio con miles de fotos de todo tipo. 

Hace relativamente poco compramos una Canon EOS 700D (la digital todavía sigue funcionando, no os vayáis a creer), un punto de inflexión que llegó en un momento de mi vida en la que ya entendía la fotografía como algo trascendental más allá del hecho de coleccionar momentos. ¿La persona que siempre me inspiró? Mi primo Carlos.

Carlitos —como lo llamamos en mi familia— es de estas personas que las recuerdas pegadas a una cámara, bailando, pintando o maquinando. En su caso, la fotografía es un ejemplo más de cómo convierte en arte todo lo que toca. Y es que desde chico ya apuntaba maneras. No me hace falta ver vídeos antiguos para recordarlo, pero es alucinante esa sensibilidad, ojo estético y una opinión bastante bien formada en lo que a estilo se refiere en un niño de por aquel entonces 10 años.

Varios años más tarde, mucho dinero y tiempo invertido en formación y tras renunciar a muchas cosas por ver cumplir su sueño de ser fotógrafo de moda, se mudó a Barcelona. Allí es fotógrafo de Mango, un empleo que le permite explotar su creatividad y ganar la confianza necesaria como para darnos algunos consejos en relación la comunicación y la importancia de una dirección de arte cuidada en casi cualquier proyecto en el que nos veamos envueltos.

¿Qué es para ti la fotografía? ¿Qué ha supuesto a nivel personal y profesional? 

La fotografía la concibo como un arte a través del cual puedes proyectar de la manera más grafica posible todo lo que pasa por tu cabeza. 

A nivel personal me ha ayudado muchísimo tanto a organizar mi vida como a abrir mi mente. Como persona tímida que soy, la fotografía me ha obligado a romper con esa barrera de “miedo” y poder conseguir todo lo que me propongo sin preocupaciones del dirán. Sobre todo me ha hecho enamorarme más aún de lo que hizo que entrara en este mundo, la moda.

En cuanto a nivel profesional, me ha hecho enfrentarme a situaciones en las cuales jamás me habría imaginado verme envuelto, me ha ayudado a ganar más confianza en mí mismo y trabajar el liderazgo y el compañerismo. Sin duda, me ha corroborado que el trabajo en equipo bien hecho es una gozada.

Tú llevas 15 años dedicándote a la fotografía. ¿Qué dirías que simboliza para ti? 

La fotografía adquiere muchas formas distintas. En este sentido, cada fotógrafo te contestaría algo muy diferente. Para mí, es una forma de soñar despierto, a veces de forma más fantasiosa y otras, sin embargo, más cruda. Simboliza abrir un canal directo a mi mente a través de mis ojos para que el resto del mundo me conozca mejor.

¿Siempre supiste que querías dedicare a esto? ¿Qué es lo que te llamó del mundo de la moda?

Cuando empecé a hacer fotos a mis amigos con 13 años, aproximadamente, no me imaginaba que esto pudiera derivar en una carrera profesional que me reportara mis propios ingresos y me diera de comer. No fue hasta los 15 cuando empecé a estudiar y conocer más a fondo la trayectoria de las leyendas de la fotografía de moda. Fue en ese momento en el que supe que es donde yo quería estar en un futuro.

Desde pequeño estaba obsesionado con el mundo de la moda, observaba y memorizaba como iba vestido cada miembro de mi familia e incluso personas de la calle. Con la gente más allegada sabía incluso si algo era nuevo o lo habían llevado recientemente. Esto despertó en mí un interés por conocer más sobre ello, sopesar lo siguiente que estaba por venir. Fue ahí cuando despertó mi interés por la moda y, junto con ello, el de la fotografía. 

En los 90 y principios de los 2000 me llamó mucho la atención cómo representaba en el mundo de la moda a una mujer fuerte y segura de sí misma, un hombre más vulnerable y sexualizado, y distintas formas radicales de denunciar las injusticias a través de la fotografía y la creatividad. Esto hizo que —dicho de mala manera— “me volara la cabeza” y lo concibiera como una forma de expresión libre y sin miedo a nada.

Cuéntanos qué haces en tu día a día. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Actualmente, trabajo como fotógrafo en Mango. Mi día a día consiste en fotografiar tanto a modelos como productos de still life. Como comenté anteriormente, trabajo mucho en equipo y, de hecho, creo que dentro de la empresa es de las cosas que más disfruto. Compartir la jornada laboral rodeándome de personas con una mentalidad semejante a la mía, que ven el mundo con otros ojos y saben plasmarlo en una imagen al final es una experiencia muy enriquecedora.

Aparte de esto, durante el día también dedico tiempo a mi trabajo personal, en el que intento mostrar a través de la fotografía de moda mis pensamientos, intereses, sueños y pesadillas.

¿En qué o quién te inspiras para hacer un trabajo creativo?

Me gusta recabar información de distintas fuentes. Lo mismo me puede inspirar una película que la frase de una canción, una vivencia propia que una persona con la que me cruzo por la calle o un cuadro que el último desfile de un diseñador. La información que me llega la trabajo interiormente y la desarrollo hasta que creo que es el momento correcto de plasmarla. Muchas ideas, fruto de inspiración, tardo meses o años en materializarlas. En cambio, otras, siento la necesidad de producirlas de inmediato.

¿Qué personas han sido o son para ti una fuente de inspiración? ¿Alguna persona de tu entorno cercano?

Tengo muchos fotógrafos y estilistas que considero mi fuente de inspiración, pero creo que las más poderosas han sido las mujeres que he tenido cerca toda mi vida, en especial mi madre. Ella me ha enseñado que siempre he de ser yo el que decida mi destino, a ser fuerte a la vez que sensible y a ver el mundo de una forma especial. Me ha enseñado que defender tus ideales es la única manera de seguir adelante y que hablar con tu yo interior está también muy bien. Así que sí, consideraría una gran fuente de inspiración la libertad que me ha inculcado mi madre desde pequeño.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciarse en el mundo de la fotografía?

A alguien que quiere iniciarse en el mundo de la fotografía le diría que se empape de todo lo que le guste y que no deje de probar todo lo que se le pase por la cabeza, solo así encontrará su estilo único. Le diría también que cada persona tiene un camino distinto hacia su meta, que no se compare y que no tire la toalla, todo llega. Pero, sobre todo, le diría que disfrute del camino y que abra bien los ojos.

Autor: Carlos Onrubia

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ANA VAQUERO ONRUBIA

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